Cuando todo se derrumba
- 26 mar
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La caída del precio del petróleo de hace 10 años cambió mi vida. Y parece que este año 2026 empezó con una sacudida similar en mi vida.
Pero déjame volver un poco atrás, para ese entonces en el 2016, estaba en mi cuarto año de matrimonio y la crisis petrolera nos afectaba directamente: Iván, mi esposo en ese momento, trabajaba en ese mundo. Veníamos de un año entero de incertidumbre, esperando “el día del recorte” y la verdad es que ese día se alargó mucho más de lo que imaginábamos… pero llegó y desde ese día mi vida no volvió a ser la misma.
En muy pocos días todo cambió, no solo en la economía del hogar, si no en lugares mucho más profundos. Como salida a esa situación decidimos crear una realidad juntos, y la vida le abrió las puertas en un país muy muy lejano para trabajar. Para ese entonces, ya llevábamos casi 14 años juntos y yo no conocía otra formula que Paula + Iván, así que sentí que todo mi mundo se venía abajo.
Estaba haciendo un curso de Arteterapia y una de las profesoras me recomendó el mejor libro de mi vida, uno que literalmente me salvó: “Cuando Todo se Derrumba” de Pema Chödrön. Yo creía tener todo en mi mente tan claro, sabía lo que venia y lo que no venia en mi vida, pero cuando todo cambió de golpe, no supe como sostenerlo.
Entonces la frase: “Las cosas se desmoronan y se vuelven a unir todo el tiempo. Ese es el camino”, me ayudó a comprender que la impermencia había estado desde siempre en mi vida, solo que en este momento yo estaba siendo más consciente de ello. Nada es para siempre, las cosas se caen y vuelven a juntarse y se caen y vuelven a juntarse una y otra vez, así como también lo siento hoy, cuando ya creo que lo tengo todo armando … pufff algo cae, remueve todas las piezas y ellas se volverán a unir.
Cuando las cosas se derrumban, solemos pensar que nunca más volverán a estar bien. Pero me parece valioso recordar que el NUNCA es una distorsión cognitiva (Distorsión cognitiva es cuando tu mente te cuenta una historia que parece real, pero está exagerada o no es del todo cierta). Así que, confiando en la vida, en Dios, en eso más grande que nos sostiene, hoy elijo volver a confiar en que se volverán a juntar, de la manera en que mi camino necesita.
Esto me lleva a la segunda frase que me abrió la mente: “El miedo al cambio es lo que duele, no el cambio en si”. El miedo a lo desconocido es natural, pero evitarlo es lo que nos genera más sufrimiento. Esta semana en consulta hemos reflexionado varias veces sobre cómo queremos que lo que nos gusta si se quede y lo que no que se vaya. Y la verdad es que todo en algún punto se va a mover, no se quedará para siempre y aprender a fluir con ese ir y venir será la clave, como propone Pema.
Y aquí viene la ultima frase que me deja este libro: “Las emociones dolorosas no son un castigo, son una oportunidad para conocernos”, no es posible saltarse lo que duele, ahí hay aprendizaje y nos permite entrar en lugares que, estoy segura nos harán crecer. Aunque, el dolor que sentimos cuando todo se derrumba parece tan amargo y para SIEMPRE (otra distorsión cognitiva jajajja), en algún momento pasará, esa situación que hoy esta siendo difícil pasará, pero será necesario hacerse cargo de ella, mirarla con compasión y hacer algo al respecto.
Cuando todo se derrumba, nos da la oportunidad de mirar lo que queda y soltar lo que ya no está, desde lo más profundo. Un trabajo, una relación, una dinámica con nosotros mismos. El reto será desde donde me paro y qué decido hacer con eso que hoy esta volteando mi vida.
En estos meses de cambios, he lidiado cara a cara con mis creencias limitantes, con mis miedos y dando pasos sin tener firmezas al andar, he visto como muchas cosas en mi vida se han derrumbado y se han vuelto a armar y otras no, entonces, me he preguntado si puedo permitirme no saber… y aún así confiar en lo que estoy viviendo… ¿puedes tu?.



Mi querida Pau, muy conectado con los derrumbes pero no tanto con que se vuelvan a armar, tal vez porque ya no quiero seguir armando nada... el desafio de mi vida ha sido dejarla fluir, soltando los benditos apegos, no tener seguridad en nada tal vez es la puerta a disfrutar el presente sin las viejas creencias de que lo quiero preservar o detener para que no cambie, y si lo que mi alma quiere es que viva feliz y no sea feliz por lo que pasa? cosas muy diferentes... fluir como cuando era niño y todo lo que llegaba siempre era maravilloso y cada dia era una nueva aventura... mucho tela... Gracias por compartir tu vivencia y tan maravillosas…